Caso parecido
al de tantos otros pilotos: Claudio Alonso vivió desde muy cerca
y también desde pequeño todo aquello asociado a los autos
de carrera. Su padre había competido en motos en la modalidad Speedway
sobre asfalto, así como en ciertas pruebas de automovilismo de
alcance regional con preparación propia para su auto y los de algunos
amigos.
Claudio,
por entonces un niño, disfrutaba de compartir esos momentos. En
la adolescencia, las cuestiones relacionadas a la velocidad lo desvelaban
y, con la picardía de dicha edad, no contenía las ganas
de escaparse en el coche de su madre y hacer de las suyas por las afueras
de su ciudad natal, Bahía Blanca. Después de una considerable
tanda de autos rotos en andanzas callejeras, a los 18 años decidieron
comprar una máquina en Buenos Aires destinada a participar en una
serie zonal en la cual debutaría. Se trataba de una monomarca Citroën
3CV. El hecho de usar casco, ajustarse los cinturones de seguridad y sentir
un ruido más estruendoso del motor, ya era suficiente para contentar
a Alonso.
Ya en su segunda presencia en esta disciplina, el bahiense se destacó
notoriamente, punteando en medio de un grupo de volantes con más
experiencia. Claudio Alonso terminaría como Subcampeón esa
temporada 1989, al igual que las dos siguientes.
Un compañero de la universidad ayudaba a Claudio cotidianamente
en el taller con el mantenimiento de una unidad construida por la familia.
Alonso recuerda: "Para tener listo ese Citroën y hacer a tiempo
a llegar a una fecha nacional que había en La Pampa, no dormimos
durante cuatro días. Fue la única forma de presentarnos
allí y comenzar a usar ese vehículo. Ese fue un año
que no hicimos completo, ya que corrí solo algunas de esas competencias
nacionales".
En el '93, su equipo salió con determinación a la caza
del elusivo título. "Mantenerme todo ese período manejando
los 3CV se justificaba desde el punto de vista del desafío que
representaba para nosotros imponer un auto de concepción propia.
Habíamos hecho casi todo en casa, desde la construcción
hasta el armado del motor. La preparación estaba a cargo de Sergio
Torres en Tornquist".
La apuesta fue premiada con la obtención de tres campeonatos consecutivos,
los de 1993, '94 y '95. Como él mismo lo reconoce: "Esas fueron
siete temporadas maravillosas que jamás voy a olvidar. Todo era
distinto a lo actual y se hacía fundamentalmente por amor al deporte.
Se dormía al lado del coche y nos sacrificábamos por la
causa de correr, al extremo de haber pasado yo mi juventud sin ir a discotecas
con amigos o salir de fiesta para poder descansar y trabajar en el taller
los sábados y los domingos a la mañana que no viajábamos.
Al primer auto se lo habíamos comprado en Tigre a los Hermanos
Altamirano, que en esa época eran los principales referentes de
la disciplina. Más adelante, el Ingeniero Medina -profesor mío
en la facultad- colaboró en el alistamiento del otro ejemplar,
lo mismo que otro alumno, Damián Somovilla".
"Hacia fines de 1994 me aboqué a buscar una categoría
a nivel nacional que me diera la oportunidad de conocer todos los circuitos
y medirme contra pilotos de renombre. Eso no fue fácil porque no
tenía el presupuesto para ascender en mi campaña. Durante
los meses sucesivos, me la pasé ahorrando hasta que pude ir a Santa
Rosa a tomar parte de la fecha de Monomarca Gol-Rosamonte. Mi objetivo
era hacer experiencia y me sorprendí al culminar segundo. Tras
dos meses de receso, se dio la chance de intervenir en el resto del calendario
y, aún con varias pruebas menos, me consagré campeón.
Posiblemente este haya sido el logro más deseado porque se dio
cuando yo emergía en la escena del deporte motor argentino y porque
nos costaba mucho ir a las carreras. La categoría cambió
en el '96 sus Volkswagen por la versión más moderna conocida
como AB9. Los eventos se llevaban a cabo con el TC2000. Con la tranquilidad
de saber que podía ser de la partida en todas las citas, nos fue
bien de nuevo. Gané la primera, sumé puntos importantes
en otras cuantas, repetí los triunfos y pude retener la corona".
"En la Monomarca Gol tuve la suerte de conocer a gente de todo el
país que perseguían un fin idéntico al mío,
es decir progresar constantemente en la actividad, desde los dueños
del torneo, destacando particularmente la amistad con 'Pelusa' Babaglio,
hasta la buena relación con rivales como Javier Romera, Pablo Redolfi,
Ariel Pacho, Juan Cruz y Fabián Pisandelli, Carlos Manzano, Roberto
Basualdo, Marcelo Chediak y Pablo Pilo, entre otros".
Contemporáneamente, Alonso volvió a los zonales para ser
protagonista de la Monomarca 1100, una
de las especialidades más seguidas de su región. Con un
Fiat 128 que le prestaba y preparaba su amigo Rubén Pérez,
ganó las populares Dos Horas de Bahía Blanca en pareja con
Néstor Percaz, bicampeón argentino de Turismo Nacional.
"Por haber logrado un segundo campeonato con la marca Volkswagen,
me presentaron a Eduardo Feijoo y Margarita Strianese, directivos de la
firma, quienes a su vez me llevaron a conocer a Guillermo Maldonado. Su
equipo me hizo probar un TC2000 para ver si podía adaptarme. Así
fue que en 1997 formamos una estructura propia con asesoramiento oficial
para poner en pista un Pointer de la clase Lights. Este fue otro gran
período de aprendizaje en el que no había lugar para errores
porque necesitábamos de mucho respaldo para el proyecto. En primera
instancia, Sergio Torres se sumó nuevamente al team trabajando
en su localidad, pero a mitad de temporada llegamos a la
conclusión de que era preciso contar con el auto en mi ciudad.
Entonces, Maldonado le fue enseñando de a poco los secretos de
este ejemplar a mi personal. Cuando debutamos en Rafaela, hice el segundo
mejor tiempo de mi división y rematamos el fin de semana con un
memorable triunfo. Encabezar las posiciones del certamen es algo que se
dio desde ese evento ininterrumpidamente hasta la prueba de clausura del
calendario en Trelew, donde me traje el título para casa aún
faltando dos competencias para terminar el año".
"Otro desafío se planteaba para el '98, la de incorporar
motores de 16 válvulas que harían aumentar la potencia en
unos 60 caballos. El Volkswagen Pointer requirió de varias reformas
que se ensayaban directamente en carrera porque no se efectuaban pruebas
previas. Los rivales eran de peso, pudiendo citarse por ejemplo a Nelson
García, Fabián Flaqué, Oscar Canela, Luciano Crespi,
Rodrigo González, Jorge Giorgi, etc. Los meses transcurrieron de
forma positiva y llegamos al cierre del torneo con posibilidades matemáticas,
pero en definitiva fui Subcampeón. Cuando suponía que en
1999 se me iba a complicar el panorama para correr, Marcelo Pisani de
YPF me consiguió justo el apoyo que me hacía tanta falta
con Federico Dadomo y Alberto Kokubu y a otra empresa muy importante como
era Würth Argentina S.A.".
"Me quedó grabado lo excepcional de cómo salieron
las cosas durante ese tiempo. Restaban apenas algunas fechas para la definición
de la serie, así que -estando a pocos puntos del líder Fabián
Flaqué- le pedimos más colaboración a Guillermo Maldonado.
Por delante, teníamos los eventos de Paraná y San Jorge,
sitios que estaban bastante cerca uno
de otro, por lo cual nos quedábamos en la zona solamente tres personas.
El fiel Pointer se portó como nunca y en las dos competencias y
nos posibilitó pelear por los laureles en Buenos Aires, autódromo
en el que por segunda vez nos apoderamos del número uno de la Copa
de Particulares del TC2000. Junto a Juan Manuel Silva, fuimos la escuadra
que más kilómetros recorrió y hasta el presente mantengo
el récord de victorias en el historial de la clase".
"Para el 2000 quisimos cambiar de categoría e intentar algo
en el folklórico Turismo Carretera. Me conecté
para ello con Fabián Fuentes y Johnny Laborito. Aunque en los primeros
contactos con el Ford Falcon caí en la cuenta que todo era muy
diferente a lo vivido antes, me puse como objetivo clasificar entre los
veinte más veloces hacia fines de año, mera que por suerte
alcanzamos anticipadamente. Prolongamos nuestra participación en
el TC hasta el 2001 con algunas apariciones más esporádicas,
puesto que se tornó dificultoso el plan en lo económico.
En lo personal, este tema es una materia pendiente para mí. De
todos modos,
llegamos a estar entre los diez mejores en algunos eventos y pudimos irnos
con la certeza de que, presupuesto mediante, es sumamente trabajoso pero
no imposible andar bien allí".
Alonso continúa: "Ahora, concentro todos mis esfuerzos en
con el Ford Focus Zetec de la Clase 3 del Turismo Nacional. Sigo disfrutando
día tras días de la pasión que genera este deporte
y de poder ser acompañado en su práctica por mis familiares
y amigos sin descuidar el hecho de que se trata de un rubro de alta competitividad.
Llegué al TN por una conversación con Brian Berta, quien
me ligó a Juan Pablo Rossotti. Me incorporé a su equipo
en el año 2002 con una cupé Escort XR3 que luego fue cambiada
por un coche versión 4 puertas que resultó muy eficaz.
Se trata de una división que es tremendamente ardua y muy profesional,
a juzgar por la calidad de las unidades, de los motoristas o mecánicos
que a menudo se los ves también en TC2000 o TC".
"Entiendo que desde el 2001 hasta el 2003 le dimos a nuestros auspiciantes
una buena opción junto al team dirigido por Mauro Saravia al ser
animadores centrales con los Ford, pero me animo a decir que
todo luce mejor este año en que yo estoy a bordo de un auto 0 Km.
que es uno de los primeros en su tipo. La motorización le corresponde
a los Hermanos Riva. Siempre intento dar lucha y procuro convertirme en
uno de los candidatos al cetro". |